El Che, Allende y un enemigo “sin dolor”: Márquez en un canal católico peruano
Invitado por un sacerdote peruano, Márquez repasó las tesis de sus biografías del Che y de Allende, y explicó por qué considera al progresismo globalista más peligroso que el comunismo armado.
En junio de 2023, recién llegado de una gira y convaleciente de una bronquitis, Nicolás Márquez participó de una transmisión de Custos Veritatis, un canal católico conducido por un sacerdote peruano. La conversación, que empezó con una oración, giró alrededor de dos de sus libros —La máquina de matar, su biografía del Che Guevara, y La dictadura comunista de Salvador Allende— y terminó en una pregunta sobre el presente: qué es más peligroso, el comunismo o el progresismo.
Quién fue el Che, según su biógrafo
Márquez describió a Guevara como el hijo de una familia de linaje venida a menos, marcado por el asma y por una infancia inestable: contó que en sus primeros diecisiete años se mudó catorce veces. Especuló —aclarando que no es psicólogo— que esa vida errante se refleja en sus cartas, donde dice no tener lugar en el mundo. Recibido de médico, llegó a Guatemala, conoció a Hilda Gadea y, a través de ella, en México, a Fidel y Raúl Castro. Se sumó a la expedición como médico, pero terminó como comandante.
Márquez repitió que las acusaciones de su libro se apoyan en los propios escritos del guerrillero: “Mis fuentes son el propio Guevara”. Mencionó los fusilamientos de miembros de su tropa que Guevara relata en su diario de Sierra Maestra, su papel al frente de la prisión de La Cabaña y la cifra de 216 homicidios que el libro le atribuye. También explicó el título:
O sea, la máquina de matar no es un apodo que yo le ponga para impactar en el lector, es sencillamente algo que Guevara reivindica vivamente.
Nicolás Márquez, minuto 15:52
Sobre el final en Bolivia, recordó que el país tenía entonces un gobierno electo, el de René Barrientos, que fue el que decidió la ejecución, y sostuvo que Estados Unidos había querido llevarse al Che con vida para obtener información sobre el poder cubano y soviético. Según Márquez, en su diario boliviano Guevara escribió sobre los campesinos del lugar en términos despectivos, algo que contrastó con la devoción que hoy le profesa la izquierda boliviana.
Un marxismo tardío
El sacerdote le preguntó cómo alguien de origen acomodado terminó en el comunismo. Márquez respondió que la ideología llegó tarde, cerca de los treinta años, pero que Guevara se aferró a ella con fanatismo: firmaba cartas con el seudónimo de Stalin y, según contó, quiso llevar una ofrenda a su tumba cuando la propia Unión Soviética ya lo estaba revisando. A su juicio, el marxismo reemplazó en él la religión y el orden familiar que nunca tuvo. Y agregó que el origen aristocrático de muchos revolucionarios no le sorprende: desde Engels hasta los dirigentes del gobierno de Allende, pasando por lo que llamó “la oligarquía socialista” actual.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoAllende y el 11 de septiembre
A tres meses de los cincuenta años del golpe en Chile, Márquez resumió las tesis de su libro. Allende, dijo, se definía como marxista-leninista, llegó al gobierno en 1970 con algo más de un tercio de los votos gracias al apoyo de la Democracia Cristiana en el Congreso, que le exigió firmar un estatuto de garantías, y según su investigación había recibido fondos de la KGB. Mencionó la larga visita de Fidel Castro a Chile en 1971, los pronunciamientos de 1973 de la Corte Suprema, la Contraloría y la Cámara de Diputados contra el gobierno, y la conclusión de las pericias de 2011, que confirmaron que Allende se suicidó en La Moneda.
También repasó los plebiscitos del período de Pinochet y recordó que, según su investigación, los expresidentes chilenos vivos en 1973 apoyaron el pronunciamiento militar. Para Márquez, el problema es la distancia entre el relato y los documentos:
Entonces una cosa es la historieta contada hoy por Boric y por todos sus propagandistas y otra cosa es la historia documentada, registrada en los diarios, en los documentos y en los videos.
Nicolás Márquez, minuto 44:48
Atribuyó la persistencia de ese relato a que la izquierda tuvo durante años el monopolio de la memoria y a que los sectores anticomunistas no se ocuparon de escribir, y mencionó un debate reciente en la televisión chilena y una encuesta en la que, según citó, Pinochet superaba a Allende como mejor presidente de los últimos cincuenta años.
El enemigo que no hace ruido
La última pregunta fue cuál de los dos es más peligroso, el comunismo o el progresismo globalista. Márquez eligió el segundo. El comunismo violento, explicó, provoca una reacción porque empobrece, expropia y mata, y la sociedad se indigna. En cambio, “el progresismo penetra no con un fusil, no con Sendero Luminoso, no con el MRTA; penetra con la bandera multicolor, con el lenguaje de la inclusión, la empatía, la diversidad”, a través de la escuela y de la educación sexual, y quitándoles de hecho autoridad a los padres. “Para mí es mucho más peligroso el progresismo porque es sin dolor”, resumió.
Reconoció que la pelea es desigual en recursos y cerró con una idea que atribuyó al sacerdote argentino Leonardo Castellani: que ante Dios no habrá que rendir cuentas de cuántos combates se ganaron, sino mostrar las heridas de los combates que se dieron.
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Fuentes
- “La importancia de conocer la historia”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 16/06/2023 (minutos citados: 5:24, 7:30, 8:41, 10:48, 12:02, 12:46, 14:03, 14:31, 15:52, 16:38, 16:46, 19:01, 19:36, 22:18, 23:51, 25:43, 26:01, 28:11, 30:30, 31:21, 32:22, 33:50, 36:25, 38:37, 43:07, 44:37, 44:48, 47:14, 50:26, 51:02, 51:55, 53:51).
- Nicolás Márquez, La máquina de matar
- Nicolás Márquez, La dictadura comunista de Salvador Allende