Batalla cultural

El caso Maldonado y los muertos que no llegan a la tapa

En un monólogo grabado días después de que apareciera el cuerpo de Santiago Maldonado, Márquez compara la cobertura del caso con las muertes cotidianas que no ocupan la agenda y sostiene que la izquierda decide qué muertes se marchan y cuáles se ocultan.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 2 min de lectura

En octubre de 2017, pocos días después de que apareciera el cuerpo de Santiago Maldonado y con el caso dominando las tapas de los diarios, Nicolás Márquez grabó un monólogo breve y deliberadamente provocador. Su punto no es el caso en sí sino la forma en que, según él, se construye la agenda pública: qué muertes se vuelven bandera política y cuáles quedan fuera de la conversación.

Márquez abre con una serie de cifras anuales que atribuye a la Argentina: según su enumeración, unas 2.800 personas mueren por homicidios, 3.500 por suicidio, 7.500 en accidentes de tránsito y 14.500 por sobredosis de drogas. Su pregunta al espectador es si esas cifras le provocan dolor.

Lamentar no es sentir dolor

El argumento central distingue entre lo racional y lo emocional. Para Márquez, una muerte ajena puede lamentarse desde la razón, pero el dolor genuino queda reservado a quienes forman parte de la vida de uno: una pareja, un hijo, un hermano, un amigo. Nadie, sostiene, podría funcionar si se levantara cada mañana dolido por todo lo malo que ocurre en el mundo de manera genérica.

Racionalmente yo esto lo puedo lamentar, pero emocionalmente me es indiferente, sigo con mis actividades, sigo con mis quehaceres.

Nicolás Márquez, minuto 0:48

Desde esa distinción, califica de hipocresía la exhibición pública de dolor en redes sociales por una persona desconocida, y lo describe como la actitud del "bienpensante".

Esto sale de un monólogo de 4 minutos

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Quién fija la agenda

La segunda parte apunta al fondo político. Según Márquez, la izquierda decide "por qué muertos hay que marchar y por qué muertos no", qué causas se toman y cuáles se invisibilizan. Pero aclara que el problema no es la izquierda en sí, a la que describe como un conjunto de partidos pequeños que, como en toda comunidad política, tiene su espacio legítimo.

El problema es que esa minoría de resentidos por cuestiones socioculturales le marca la agenda y el periodismo y los aparatos comunicacionales que están colonizados por el marxismo cultural.

Nicolás Márquez, minuto 3:14

A eso suma, a su juicio, a la dirigencia política tradicional, que por temor a quedar desbordada "por izquierda" termina haciéndole coro a esa minoría sobre de qué se habla y de qué no. En 2025, en Montevideo, Márquez desarrolló esa crítica a los partidos que hacen de oposición pero terminan adoptando la agenda de la izquierda en su discurso sobre el “centro funcional”.

La provocación final

Márquez cierra reafirmando su postura: puede lamentar racionalmente el episodio, del mismo modo que lamenta las muertes diarias en accidentes de tránsito, pero rechaza sentirse obligado a un dolor que no siente. Todo lo demás, afirma, es ideología que hace perder el foco en los problemas que afectan a la gente a diario. Y lo define como una provocación inevitable: salirse del libreto progresista, dice, ya es ser un provocador.

Fuentes

  1. “El hippie Maldonado no me duele. Por Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 21/10/2017 (minutos citados: 0:00, 0:33, 0:48, 1:13, 2:14, 2:32, 2:47, 3:14, 3:40, 4:07, 4:17).