Género, aborto y feminismo

“No hay una conspiración que impide e impone”: Márquez sobre la canción feminista del Mundial 2026

En un vivo desde su canal, Márquez analizó la canción oficial del Mundial impulsada por la Secretaría de Cultura de México, la defensa de Raúl Castro por parte del gobierno mexicano y respondió preguntas sobre el Mayo francés, la monarquía y la condena perpetua.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

A días del inicio del Mundial 2026, que por primera vez se juega en tres países, Nicolás Márquez dedicó una transmisión en vivo de su canal de YouTube a la canción oficial difundida por la Secretaría de Cultura de México e interpretada por Julieta Venegas. Para Márquez, la pieza es un ejemplo de lo que llama cultura woke impulsada desde el Estado, y la usó como punto de partida para hablar del gobierno mexicano, de Cuba y de la nueva izquierda.

La segunda mitad de la transmisión fue una ronda de preguntas del público, en la que repasó temas de historia, filosofía política y derecho penal: el Mayo francés, la masonería, la monarquía según Santo Tomás y la constitucionalidad de la prisión perpetua.

México, Raúl Castro y la “autodeterminación” cubana

Márquez abrió con el contexto político. Según él, el partido de la presidenta Claudia Sheinbaum, Morena, integra el Foro de San Pablo, y la mandataria rechazó la acusación de Estados Unidos contra Raúl Castro en nombre de la autodeterminación de Cuba. Márquez sostiene que esa autodeterminación no existe: recordó que las últimas elecciones cubanas fueron el 3 de noviembre de 1958, ganadas por Andrés Rivero Agüero frente a Carlos Márquez Sterling, y que el presidente electo no llegó a asumir porque el 1 de enero de 1959 Fidel Castro, el Che Guevara y Raúl Castro tomaron el poder. Aclaró que no pretende defender a Batista, a quien describió como un personaje “institucionalmente cuestionado”.

Leyó además el artículo 5 de la Constitución cubana, que define al Partido Comunista como “la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”, y concluyó que se trata de un régimen de partido único y de carácter perpetuo. Volvió también sobre su detención en La Habana, en una cárcel para extranjeros con cama de cemento, donde, según relató, le quitaron cámaras, grabaciones y fotos.

La canción: fútbol femenino y mercado

Márquez no reprodujo el tema por temor a reclamos de derechos de autor, pero leyó la letra completa: la historia de una niña a la que le dicen que no puede jugar al fútbol ni “inscribirse” en la selección, y que termina triunfando. Para él, la letra “inventa” una discriminación inexistente. Señaló que a una selección nadie se inscribe, sino que un técnico elige a los jugadores, y que el fútbol femenino se juega en todo el mundo sin restricción legal alguna. Si recibe menos público y menos dinero, sostiene, es porque la gente prefiere el fútbol masculino, del mismo modo que los desfiles de modelos mujeres convocan más que los de varones.

Porque el mercado va privilegiando en función de sus preferencias, apetencias y predilecciones. No hay una conspiración que impide e impone.

Nicolás Márquez, minuto 25:04

Márquez enmarcó el caso en la agenda de la nueva izquierda, que a su juicio reemplazó la lucha de clases por “microconflictos”: feminismo contra patriarcado, el lobby LGBT contra la heteronormatividad, indígenas contra el hombre europeo, empresas contra naturaleza, delincuentes contra las fuerzas del orden. Remitió a Microfísica del poder de Michel Foucault, a la Escuela de Frankfurt, a Gramsci y a Herbert Marcuse como su trípode intelectual. Contó que el video fue retirado de las páginas oficiales tras la reacción en redes y que la cantante defendió el proyecto como una forma de inspirar a niñas; Márquez le respondió que en México ninguna ley impide a una mujer jugar al fútbol, y que la intención de la canción no es social sino ideológica.

El análisis completo de la canción y la ronda de preguntas, en el video.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Del Mayo francés a la masonería

Consultado sobre el Mayo francés, Márquez sostuvo que fue “un acontecimiento” muy publicitado y no una revolución: estudiantes y trabajadores se unieron por primera vez, paralizaron París durante semanas y todo volvió a la calma, aunque dejó consignas como “la imaginación al poder”. Su ídolo intelectual, dijo, fue Marcuse y no Foucault, que ni siquiera estaba en Francia. Para Márquez, el Cordobazo de 1969 tomó esa alianza de estudiantes y obreros y fue “muchísimo más grave”, porque anticipó la guerrilla.

Sobre la masonería explicó que no hay una sola sino varias, y que la que mejor conoce es la de origen francés, ligada a la Revolución Francesa. Para estudiar ese período recomendó los cuatro tomos dedicados a la Revolución en La nave y la tempestad del padre Alfredo Sáenz y, como síntesis, el capítulo sobre el tema en Globalismo de Agustín Laje. También repasó las etapas políticas de Borges, a cuarenta años de su muerte, y su frase sobre apoyar causas perdidas, que Márquez contrapone al presente: hoy, dice, esas ideas “están cambiando el color moral, cultural, político e ideológico del continente”.

Monarquía, derecho penal y un combate sin final

Márquez se definió como alguien que se nutre de “principios jerárquicos” y con simpatía por la monarquía, aunque la consideró inaplicable en la Argentina por falta de tradición. Recordó que Santo Tomás proponía como ideal un régimen que combinara elementos monárquicos, aristocráticos y democráticos, y recomendó leerlo en la Suma teológica.

En derecho penal, se declaró “de derecha dura” pero sostuvo que la prisión perpetua es, a su juicio, inconstitucional, porque la Constitución establece que las cárceles son para la reinserción. Planteó también que hay que mejorar los establecimientos penitenciarios, donde la gente “sale más estropeada” de lo que entra, y que los delitos sexuales son, según él, los de mayor reincidencia. Ante la pregunta de un padre sobre lo que su hijo escucha en la escuela, cerró con una idea sobre la batalla cultural:

Lo importante es dar al máximo de nuestros esfuerzos para ir aplastando al enemigo progresivamente, pero a sabiendas de que nunca vamos a tener una victoria definitiva y absoluta.

Nicolás Márquez, minuto 1:11:52

Como ejemplo, citó lo ocurrido tras la caída del Muro de Berlín y la tesis del “fin de la historia” de Fukuyama: pocos años después, sostiene, la izquierda se reconvirtió y conquistó buena parte del continente. A los estudiantes que enfrentan cursos obligatorios de perspectiva de género les aconsejó aprovechar la estructura de la educación formal y formarse en paralelo con otras lecturas, algo que, a su juicio, las redes sociales hoy hacen posible.

Fuentes

  1. “El Bochorno LesboWoke | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 13/06/2026 (minutos citados: 3:14, 5:07, 6:47, 11:14, 12:53, 17:07, 23:13, 25:04, 29:11, 31:03, 41:30, 56:08, 1:01:54, 1:02:51, 1:03:32, 1:08:34, 1:11:52, 1:12:48, 1:16:30, 1:18:06, 1:19:52, 1:23:34, 1:26:09).
  2. Michel Foucault, Microfísica del poder
  3. Constitución de la República de Cuba (texto reformado en 1992), artículo 5