Agenda 2030: Márquez y Horacio Giusto, de la “bomba demográfica” al desarrollo sustentable
En marzo de 2022, Márquez y Horacio Giusto repasaron la historia de la Agenda 2030 de la ONU: un siglo de conferencias de control demográfico, el libro de Paul Ehrlich, el debate sobre el cambio climático y el llamado corporativismo verde.
En marzo de 2022, unas tres semanas después de una primera conversación dedicada al ecologismo, Nicolás Márquez volvió a recibir en su canal al escritor y conferencista Horacio Giusto, esta vez para hablar de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Márquez abrió la transmisión invitando a buscar la agenda en la página oficial de la ONU, donde, a su juicio, aparece “presentado de manera amable, de una manera muy políticamente cautivante para cualquier iluso”. Giusto, con una presentación preparada para la ocasión, propuso recorrer la historia que a su entender desemboca en esos objetivos: el control demográfico, el ecologismo como eje de la política internacional y el llamado desarrollo sustentable.
Antes de empezar, Giusto marcó una distinción: no hay que confundir conspiración con teoría conspirativa. Una teoría debe demostrarse; los acuerdos entre actores políticos, en cambio, existen. Y aclaró que todo lo que iba a exponer provenía de fuentes públicas y oficiales, comenzando por capturas de pantalla del propio sitio de la ONU.
De Ginebra a Bucarest: un siglo de control demográfico
El repaso arrancó con los antecedentes del Protocolo de Kioto (1997) y del Acuerdo de París. Según la propia historia oficial que citó Giusto, la ONU se ocupó de la conservación de los recursos desde 1949, pero recién en 1968 sus principales órganos consideraron “seriamente” las cuestiones medioambientales. Esa fecha, insistió, es la clave de toda la exposición.
En paralelo, Giusto reconstruyó la historia de las conferencias de control poblacional: la primera, en Ginebra en 1927, con Margaret Sanger —fundadora de lo que luego sería la IPPF, a la que Márquez describió como “la internacional abortista más importante del mundo”—; la de 1954, ya bajo la órbita de la ONU, con la participación de Julian Huxley, hermano del autor de Un mundo feliz; y el gran quiebre de Bucarest en 1974. Márquez sumó a la conversación el memorándum elaborado por Henry Kissinger como secretario de Estado de los Estados Unidos, y Giusto respondió que el documento, hoy desclasificado, menciona expresamente el peligro de la sobrepoblación de África y América Latina en relación con el control de los recursos naturales. Para ilustrar el resultado, mostró la caída de la tasa de fecundidad global desde 1950.
La “bomba demográfica” y el hombre como culpable
¿Por qué 1968? Porque ese año se publicó The Population Bomb, de Paul Ehrlich, un estudioso de los insectos que pronosticaba una crisis global por falta de recursos. Giusto recordó la apuesta que Ehrlich perdió ante el economista Julian Simon y explicó por qué, en su visión, aquellas profecías no se cumplieron: el hombre responde a la escasez con la oferta sustitutiva y el mercado tiende al equilibrio. Según su lectura, Ehrlich llegó a sostener que los organismos supraestatales debían intervenir en las naciones “forzando esterilizaciones si es necesario”.
De esa obra deriva, para Giusto, la premisa de la Agenda 2030: que el cambio climático es antropogénico. Y si la causa es el hombre, la solución pasa por reducirlo. Como ejemplos de esa deriva citó el movimiento por la extinción voluntaria y la página de la IPPF que vincula salud sexual y cambio climático. También relató que en la COP26 los líderes llegaron en vuelos privados y que, en lugar de reclamarle a China por sus emisiones, dejaron constancia de su preocupación por los derechos sexuales y reproductivos en África, donde la natalidad sigue creciendo.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoCambio climático: el debate sobre la causa
Márquez pidió una aclaración: “¿Vos confirmás que sí existe el cambio climático?”. Giusto respondió que sí, que el clima cambia, y que lo que discute es la causa. No niega que el hombre contamine, precisó, sino que sea el responsable del cambio climático. Como respaldo mencionó a Patrick Moore, ex presidente de Greenpeace, al físico Ivar Giaever y a la climatóloga Judith Curry, que ante el Senado de los Estados Unidos sostuvo que buena parte del calentamiento del siglo XX se produjo antes de 1950, cuando el dióxido de carbono no era todavía un factor. Cuestionó además el “consenso científico” de 2014: a su juicio, ningún postulado es cierto porque lo avale una mayoría.
Una cosa es la ciencia al servicio de la humanidad. Otra cosa es la humanidad sirviendo a los científicos, que también tienen intereses políticos.Horacio Giusto, minuto 54:29
El corporativismo verde y el desarrollo sustentable
En la última parte, Giusto describió lo que llama “corporativismo verde”: grandes corporaciones y fundaciones que instalan un mensaje hegemónico con figuras simpáticas —puso como ejemplo a Greta Thunberg— mientras las pequeñas empresas, que no pueden pagar auditorías y certificaciones, quedan fuera del mercado. Recordó también los dibujos animados ecologistas de los años noventa, cuyos juguetes, señaló, eran de plástico.
Sobre el plazo de 2030, explicó que estos organismos trabajan por décadas y que el relato fue cambiando: enfriamiento global, capa de ozono, emisiones, sobrepoblación, cambio climático. Lo constante, dijo, son los derechos sexuales y reproductivos —presentes desde la conferencia de El Cairo de 1994— y la centralización de decisiones económicas en organismos supranacionales, con ejemplos como la propuesta de declarar la Amazonia patrimonio de la humanidad. Lo resumió con una frase de H. L. Mencken: “la urgencia por salvar la humanidad es casi siempre una máscara que oculta la urgencia por gobernarla”.
La nueva derecha y la paciencia
Márquez cerró con una reflexión sobre la nueva derecha, en la que dijo creer. A su entender, rescata el espíritu patriótico y la tradición, principios que cierto liberalismo descarta, y por eso ese liberalismo no da la pelea en estos temas.
En estas problemáticas geopolíticas tan complejas, no se ha pronunciado, no tiene referente, no tiene pensadores, no ha dado ninguna batalla. Por eso termina siendo funcional a la agenda global, que para mí es parte constitutiva de la agenda progresista.Nicolás Márquez, minuto 1:08:22
Giusto coincidió y dejó una lección: quienes impulsan esta agenda trabajaron casi un siglo, con paciencia, hasta lograr un discurso creíble. La nueva derecha, sostuvo, debe aprender esa misma paciencia y dedicarse a formar nuevas generaciones, sin esperar que la historia cambie en la próxima elección. Dos semanas después, Giusto entrevistó a Márquez en su propio canal sobre los mitos y relatos de la izquierda.
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Fuentes
- “Agenda 2030 con Horacio Giusto”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 15/03/2022 (minutos citados: 0:49, 1:02, 3:44, 5:14, 7:29, 8:26, 10:01, 10:58, 11:28, 13:16, 14:13, 15:42, 16:21, 17:47, 18:42, 19:50, 20:06, 26:55, 27:06, 28:33, 30:19, 34:19, 35:09, 36:21, 37:15, 42:27, 42:38, 47:13, 50:18, 51:57, 54:29, 55:19, 56:24, 58:35, 59:19, 1:00:23, 1:02:36, 1:03:36, 1:05:46, 1:06:30, 1:07:45, 1:08:22, 1:10:21, 1:11:11).
- Paul Ehrlich, The Population Bomb