“Ni siquiera es urgente, es desesperante”: Márquez explica por qué pidió la salida de Adorni
En un vivo improvisado de madrugada, Márquez explica el tuit que pidió la renuncia del jefe de gabinete, contesta a quienes le reclamaban hablar de Pareja y repasa la tabula rasa, Libra, la Iglesia y Perú.
A mediados de abril de 2026, después de que un tuit suyo reclamando la salida del jefe de gabinete Manuel Adorni fuera levantado por un sinfín de medios, Nicolás Márquez decidió no salir en caliente a dar reportajes y abrió un vivo improvisado en su canal, de noche y casi sin preparación. Durante dos horas y media explicó el razonamiento detrás del tuit y respondió, uno por uno, los mensajes del chat, que ya pasada la medianoche reunía a unas mil personas.
Márquez aclaró de entrada que nadie le encargó el mensaje y que no responde a ninguna interna: lo comparó con el pedido que había hecho un año antes para que José Luis Espert se bajara de la lista, al que atribuye el mismo origen, la “desesperación”.
Un problema político, no judicial
El núcleo del argumento es que el caso debe separarse en dos planos. Si Adorni es culpable o inocente, insiste, lo decidirá un juez. Lo que a él le importa es el costo político: según Márquez, la causa judicial confirmó que el funcionario viajó a Aruba pese a haber dicho que su único viaje en dos años había sido a Punta del Este, y para él eso alcanza para hablar de un funcionario que perdió toda credibilidad. Ya en marzo, en un debate en TN, había sostenido que Adorni debía dar un paso al costado.
Ahora este muchacho está políticamente terminado, pero no es un problema que él esté terminado, es un problema de él. El problema es que está contaminando a todos los demás.
Nicolás Márquez, minuto 16:19
Márquez sostiene que, aunque Adorni fuera “un santo”, políticamente ya no sirve, porque arrastra al gobierno a perder apoyos todos los días. Ese desgaste, argumenta, beneficia a otros sectores, no necesariamente al kirchnerismo. Por eso su tuit también interpelaba a los ministros, a quienes pedía que exigieran la renuncia. Y lo explicó con una imagen: si alguien no está a la altura de pilotear un avión, tiene que apartarse antes de que se estrelle la tripulación. Tras la renuncia de Adorni, a fines de junio, Márquez hizo el balance del caso en un directo de más de tres horas.
Los logros que no se ven
Para Márquez, el escándalo tapa lo que el gobierno hace bien. Mencionó la ley de glaciares, la baja de la pobreza que atribuye al gobierno y el fallo judicial en Estados Unidos que, según él, le evitó al país una deuda de unos 18.000 millones de dólares heredada de la estatización de YPF. Nada de eso se pudo “capitalizar” ni celebrar, dice, porque toda la agenda gira en torno a Adorni. Un colega se lo graficó así: aunque Milei recuperara las Malvinas, en este contexto no podría sacarle rédito político.
Insistió en que la Argentina está destrozada no por los robos del kirchnerismo, sino por un modelo de Estado presente, distribucionismo y subsidios que, sostiene, no funciona en ningún lugar del mundo. Esa herencia puede volver si el proyecto pierde, y para él la transición hacia el capitalismo de libre empresa necesita “aguante”, que a su vez depende de la credibilidad. Ahí, según Márquez, es donde Adorni hace más daño: en la base que llama la “derecha liberal popular”, del repartidor que pedalea al almacenero, que sostiene al gobierno a pesar del ajuste.
No vamos a tener otro Milei de acá 300 años, lo tenemos que apoyar y bancar.
Nicolás Márquez, minuto 25:50
Márquez distinguió la lealtad de la obsecuencia. Recordó una frase del Presidente: al gobierno le hace bien “la gente leal”, la que dice “verdades incómodas y no mentiras confortables”. Y planteó la diferencia entre defender ideas y defender “cualquier cosa”, incluso lo indefendible, en nombre del proyecto.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completo“Tráiganme algo”: el tema Pareja
Buena parte del chat le reclamaba que hablara del diputado Sebastián Pareja, armador de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Márquez contestó que no lo conoce, que nunca habló con él y que, si alguien tiene pruebas de algo irregular, lo denuncie y él lo repudiará. Lo que le acercaron, dijo, eran “chismes de peluquería” y no cambiaban lo urgente: comparó la insistencia con fijarse en un monaguillo cuando el problema está en la cima. También defendió el trabajo operativo de Karina Milei a partir de los resultados electorales de 2023 y 2025 y se definió como “resultadista”, citando a Carlos Bilardo.
Sobre la idea de que todo era una operación de prensa, respondió que los medios enfatizan, pero con datos verdaderos: “Eso yo llamo operar con la verdad”. Una operación basada en mentiras se desmiente rápido, explicó, y por eso otras embestidas contra ministros no prosperaron.
Tabula rasa y realismo político
Ante las críticas por la presencia de experonistas en el oficialismo, Márquez recordó la “tabula rasa” que Milei proclamó la noche de la primera vuelta de 2023 y puso como ejemplo la Alemania de posguerra: Konrad Adenauer y Ludwig Erhard reconstruyeron el país con funcionarios que venían del régimen anterior, porque no había otra sociedad con la cual gobernar.
Vos tenés que gobernar con la idiosincrasia y la gente que tenés.
Nicolás Márquez, minuto 1:28:05
En la misma línea, explicó que cada distrito necesita dirigentes que conozcan el terreno: un intelectual como Alberto Benegas Lynch puede dar una clase magistral en cualquier universidad, dice, pero en La Matanza hace falta alguien que hable los mismos códigos. Se declaró conservador de derecha, “realista de la política”, y cerca de La Fuerza del Cielo, aunque sin afiliación partidaria.
Respuestas al chat: Libra, la Iglesia y Perú
Entre otras preguntas, Márquez sostuvo que el caso Libra no movió la opinión pública, ya que el oficialismo ganó por 15 puntos después de que estallara. Atribuyó la postura de Giorgia Meloni ante Trump a la necesidad de cuidar su frente interno por la cercanía con el Vaticano. Reiteró sus críticas al pontificado de Francisco, que desarrolla en un capítulo de Ídolos con pies de barro, el libro de ocho biografías que mostró en el vivo y que anunció para agosto por HarperCollins. Eligió a Pío XII como su papa favorito, por ser a la vez líder político y teólogo, y dijo tener una impresión tibia de León XIV. En julio presentó ese libro de gira por Perú, en Lima.
Además, defendió el término “civilización judeocristiana” y elogió la documentación de los libros de Juan Bautista Yofre. Dijo no coincidir con la tesis del “autogolpe” de 1976 de Diego Recalde, aunque lo respeta, y adelantó que en Perú, ante un balotaje con Keiko Fujimori, se inclinaría por ella. Cerró pasadas las dos de la mañana, agotado, con un anuncio: al día siguiente volvería sobre el tema en Infobae.
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Fuentes
- “Fin. Por Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 16/04/2026 (minutos citados: 1:11, 3:15, 7:45, 9:41, 16:19, 21:11, 22:26, 23:34, 25:50, 27:44, 30:06, 36:22, 50:11, 1:03:52, 1:06:01, 1:08:20, 1:10:25, 1:23:30, 1:25:33, 1:26:33, 1:28:05, 1:39:22, 1:48:09, 1:52:16, 1:59:14, 2:01:14, 2:04:03, 2:08:51, 2:19:01, 2:20:49, 2:22:40, 2:31:24).
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