Venezuela: “La única soberanía era la del tirano”
De una radio chilena en 2024 a la captura de Maduro en enero de 2026: por qué Márquez sostuvo siempre que el chavismo no iba a salir por las urnas.
A principios de enero de 2026, con Nicolás Maduro detenido en Nueva York tras la operación militar de Estados Unidos, Nicolás Márquez abrió un vivo que pensaba durar una hora y terminó durando dos y media. El eje fue uno solo: la respuesta a quienes, desde la izquierda y también desde el centro, condenaron la intervención en nombre de la soberanía de Venezuela. Para Márquez, ese argumento parte de un error: “Venezuela no es un país soberano, es una tiranía. La única soberanía es la del tirano”.
Soberanía, ¿de quién?
El razonamiento es que la soberanía reside en el pueblo, y un pueblo que no puede elegir ni irse sin perder el voto no la ejerce. Márquez dio sus números: según su cuenta, de unos nueve millones de venezolanos que viven fuera del país solo pudieron votar alrededor de sesenta mil, y casi todos lo hicieron contra Maduro. En el vivo de octubre de 2025 había explicado por qué, a su juicio, el régimen deja salir a los opositores: “El que se va no está de acuerdo con el régimen. Si se va, es alguien que molesta que ya no está y que además no puede votar”.
Por eso le pareció una contradicción que en Buenos Aires se marchara a la embajada estadounidense y se quemara una bandera norteamericana. Si hubo una injerencia extranjera en Venezuela, dijo, fue la cubana: citó la declaración de Miguel Díaz-Canel según la cual 32 cubanos que formaban parte de la seguridad venezolana murieron en los bombardeos. “¿Cómo puede ser que el jefe del Estado de Venezuela tenga como agentes de seguridad a cubanos?”
El tirano Maduro es el único soberano de Venezuela. Nicolás Márquez, minuto 34:30
Dictadura no es lo mismo que tiranía
Márquez insistió en una distinción que repite desde hace años. La dictadura, explicó, es una institución del derecho romano: ante una emergencia grave se reemplaza temporalmente al gobernante por uno con poderes excepcionales, y una vez resuelto el problema se vuelve a la normalidad. La tiranía es otra cosa: “Perpetuarse en el poder con la suma del poder público, no con el objetivo de solucionar una situación de emergencia sino como fin en sí mismo”. En esa categoría ubica al chavismo y al castrismo, y la aplica también a los primeros gobiernos de Perón.
La diferencia práctica, según él, es que una tiranía con vocación de perpetuidad no se va por la vía electoral. Lo había dicho en agosto de 2024 en la radio chilena Agricultura, cuando presentaba la biografía de Milei que escribió con Marcelo Duclos: el chavismo había militarizado el país, tenía, según su cuenta, unos dos mil generales comprados con privilegios y, además, Maduro tenía un problema personal. “Si se va del poder, va preso.” La conclusión era que la única salida posible sería violenta y que la sociedad civil, desarmada, no estaba en condiciones de producirla.
La nota es un resumen. El vivo completo, con las preguntas del chat sobre Colombia, Nicaragua y Chile, está en el video.
Ver el video completoEl Nobel que no cambió nada
En octubre de 2025, cuando María Corina Machado recibió el Nobel de la Paz, Márquez fue de los pocos en la derecha que no lo celebró, y lo dijo a sabiendas de que discutía con amigos. Su pregunta fue qué cambiaba para los venezolanos a partir del premio. Para él, Machado encabezaba desde hacía un cuarto de siglo una oposición que convalidaba elecciones que sabía fraudulentas y que rechazaba una intervención externa, lo que, a su juicio, le daba al régimen exactamente la paz que necesitaba. Mostró en pantalla un tuit en el que ella felicitaba a Voluntad Popular por su ingreso a la Internacional Socialista, y le preguntó qué esperaba de Donald Trump al dedicarle el premio si no quería una acción militar. En enero de 2025 ya había cuestionado el papel de Machado en una entrevista con Eduardo Bittar sobre la “opoficción” venezolana.
También puso el premio en una serie: recordó que Juan Manuel Santos lo recibió días después de perder el plebiscito por el acuerdo con las FARC, y sumó el Nobel de Literatura como ejemplo de galardón político, con el caso de Pablo Neruda, que dedicó versos a Stalin, frente al de Jorge Luis Borges, a quien, según el relato de María Kodama que Márquez citó, se lo habrían negado por reunirse con Pinochet.
Su argumento de fondo fue el del centro político, un tema recurrente en su obra: “El centrismo, el buenismo, el dialogismo pacifista es mucho más peligroso que el comunismo explícito. Cuando uno ve al comunismo explícito aflora la reacción”.
Lo que viene
En enero, Márquez sostuvo que Estados Unidos no capturó a Maduro con vida por casualidad: con los cargos de narcoterrorismo que enfrenta, dijo, lo que se busca es que declare y que la información sirva para desarmar redes en toda la región. Citó en ese sentido el testimonio de Hugo “el Pollo” Carvajal, ex jefe de inteligencia militar de Chávez, que según la declaración leída en el vivo afirmó que el gobierno venezolano financió durante al menos quince años a movimientos de izquierda en otros países. Márquez recordó que había documentado esa trama en Chávez: de Bolívar al narcoterrorismo, publicado en 2010. Tres días antes, el día de la captura, había repasado ese libro en un vivo sobre el origen del chavismo.
Advirtió también que el chavismo no se termina con su cabeza visible: “Maduro es la cara heredera del chavismo, pero el chavismo es una estructura. Una tiranía de esas características no la maneja una persona”. Y respondió al argumento de que Estados Unidos solo busca el petróleo con una cifra propia: según Márquez, la Venezuela de hace cincuenta años, con inversión y tecnología estadounidense, producía unos dos millones de barriles diarios, y la de Maduro, unos quinientos mil. Dos días después, Márquez volvió sobre Venezuela con Vicente Massot en un vivo sobre el poder, el derecho y la transición.
Cerró con un tramo sobre el mensaje del papa León XIV, que pedía “emprender caminos de justicia y paz garantizando la soberanía del país”. A Márquez le pareció inaceptable que se hablara de soberanía para un país donde, repitió, no la había, y le opuso la doctrina de la guerra justa de San Agustín: la que se libra para repeler una agresión.
Notas relacionadas
Fuentes
- “Maduro y las mentiras de la invasión americana”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 06/01/2026 (minutos citados: 2:50, 13:22, 29:43, 30:57, 31:06, 33:36, 34:30, 38:11, 44:23, 46:01, 52:57, 54:49, 1:02:24, 1:14:33, 1:17:14, 2:02:44, 2:04:22, 2:21:12).
- “Premio Nobel contra Venezuela”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 10/10/2025 (minutos citados: 2:10, 3:21, 6:12, 17:44, 22:10, 23:03, 36:34, 43:10, 50:04, 59:12).
- “Maduro tiene un problema: si se va del poder va preso”, entrevista en Los tres mosqueteros, Radio Agricultura (Chile), publicado el 02/08/2024 (minutos citados: 34:56, 38:03, 38:59).
- Nicolás Márquez, Chávez: de Bolívar al narcoterrorismo, 2010.