Venezuela después de Maduro: Márquez y Vicente Massot sobre el poder, el derecho y la transición
Días después de la captura de Maduro, Márquez conversó con el politólogo Vicente Massot sobre los límites del derecho internacional frente a las potencias, la transición con un “chavismo residual”, el futuro de Cuba, el retroceso de la izquierda y el año decisivo de Milei.
Pocos días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas de los Estados Unidos, Nicolás Márquez recibió en su canal al politólogo Vicente Massot, a quien presenta como su maestro y como “el pensador más brillante que yo he conocido en mi vida”. En una transmisión en vivo de más de hora y media, con preguntas del público, analizaron qué pasó en Venezuela, qué puede venir, cómo queda Cuba y qué le espera al gobierno de Javier Milei en 2026.
Márquez abrió con un fragmento de una entrevista que le hicieron en Chile en 2024, tras las elecciones venezolanas, en la que ya sostenía que el chavismo no saldría por la vía diplomática ni por las marchas. Contó que su formación jurídica lo había llevado a confiar en los organismos internacionales, pero que había llegado a otra conclusión: “acá había que hacer lo que se hizo. No había otra forma”. Atribuyó ese razonamiento a la lectura de Massot y recomendó su último libro.
El derecho internacional frente al poder fáctico
Ante quienes objetan que la operación violó el derecho internacional, Massot respondió que tienen razón, pero que eso no cambia el análisis. Según explicó, el derecho internacional, la Corte de La Haya o las resoluciones del Consejo de Seguridad poco valen frente a las potencias hegemónicas, como ocurrió en su momento con la Unión Soviética o el Reino Unido. Aclaró que no hacía un juicio de valor sino una descripción, y citó a Maquiavelo: imaginar repúblicas que nunca existieron es perder el tiempo.
Hay que entender que las reglas de juego, de alguna manera condensadas en eso que llamamos el derecho internacional público, valen para actores menores.
Vicente Massot, minuto 13:00
Márquez lo resumió a su modo: el derecho internacional sería “una suerte de decorado que solamente condiciona a los estados de menor envergadura”. Massot sumó ejemplos históricos, como los bombardeos de la OTAN sobre Belgrado sin aval del Consejo de Seguridad y los juicios de Núremberg, que a su juicio fueron un tribunal de vencedores, sin que eso implique justificar al nazismo. Márquez recordó un viejo artículo de Massot sobre la detención de Pinochet en Londres, que preguntaba por qué no se detenía con el mismo criterio al presidente de China.
Una transición con chavismo residual
Para Massot, nadie fuera de Trump, Marco Rubio y parte del aparato de seguridad estadounidense conoce el plan, y el proceso no es lineal. Lo que sí le parece claro es que la prioridad inmediata “no es la restauración de un régimen democrático, es el orden en la calle”. Por eso, explicó, el poder quedó por ahora en manos de Delcy Rodríguez y no de María Corina Machado: imponer a Machado obligaría a respaldarla con decenas de miles de efectivos y con el riesgo de un baño de sangre, algo que Trump no puede permitirse antes de las elecciones de medio término.
Massot describió un triunvirato integrado por Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, y conjeturó, por la ausencia de bajas estadounidenses, que hubo una entrega desde adentro del régimen. Advirtió que estaba imaginando un escenario, que podría incluir el exilio de esa cúpula y hasta una amnistía a cambio de una salida democrática. Señaló dos riesgos: una represión del chavismo residual frente a movilizaciones callejeras, o una ruptura dentro del propio triunvirato. A su juicio, la operación “tiene base en el poder puro y desnudo”, no en el derecho.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoCuba sin petróleo y una izquierda en retirada
Márquez preguntó por qué Estados Unidos nunca intervino en Cuba. Massot lo atribuyó al acuerdo no escrito que cerró la crisis de los misiles y a la pérdida de relevancia de la isla tras la caída de la Unión Soviética. Sobre Venezuela, admitió: “Yo sospecho que el tema de Venezuela tiene más que ver con el petróleo que con la democracia, pero eso es una sospecha”. Sin el petróleo venezolano, sostuvo, “yo creo que Cuba tiene los días contados”.
Ambos coincidieron en que la izquierda retrocede en la región. Massot anticipó, salvo imprevistos, triunfos de la derecha en Perú y en Colombia, y extendió el fenómeno a Europa, donde observa un auge de lo que llama derecha identitaria, impulsado por el rechazo a la inmigración y a la cultura woke. Márquez, por su parte, subrayó que el problema venezolano excede a ese país:
Venezuela ha influido e intervenido en toda América Latina. Eso está recontrachequeado, probado hace mucho tiempo desde la época de Chávez.
Nicolás Márquez, minuto 53:32
Sobre la propuesta de Milei de armar un bloque de países de derecha, Massot se mostró escéptico: dijo ser reacio a las alianzas ideológicas entre naciones porque “los países no tienen amigos”, sino socios, aliados e intereses, y recordó que las derechas europeas coinciden en los temas culturales pero se dividen en política exterior. También consideró que los streamings y las redes forman parte del periodismo, aunque cultiven un estilo panfletario, y que hoy pesan más que los diarios.
Milei y el año decisivo
Sobre la Argentina, Massot fue terminante con los plazos: como 2027 es año electoral, las reformas estructurales deben resolverse antes.
Milei tiene el 2026 para sembrar, cosechará el 2027, el año decisivo es el 2026.
Vicente Massot, minuto 57:11
Le atribuyó cuatro ventajas: el respaldo social (según su estimación, al menos el 40% del país), un bloque parlamentario mucho más fuerte después de las elecciones de octubre, el respaldo de los Estados Unidos y una oposición fragmentada. El peronismo, dijo, no tiene jefe ni unidad, y su poder real está en los gobernadores. Por eso ve a Milei con enormes posibilidades de reelección, salvo una torpeza propia o una crisis internacional.
Preguntas del público
En la ronda final, Massot consideró que Trump no puede repetir en Colombia lo hecho en Venezuela, porque allí hay libertad de prensa y el gobierno no tiene el mismo rechazo internacional, y que sus amenazas incluso podrían beneficiar al oficialismo colombiano. Previó que Maduro, como Noriega, difícilmente salga de Estados Unidos sin una larga condena, y advirtió que los votantes estadounidenses suelen decidir por la economía más que por la política exterior.
A los estudiantes de derecho les dejó un consejo: estudiar la constitución escrita sin perder de vista la “constitución sociológica” de la que hablaba Ferdinand Lassalle, es decir, los factores reales de poder. En la Argentina de 1960, ejemplificó, eran las Fuerzas Armadas, los sindicatos y la Iglesia; hoy, en cambio, pesan los medios y las redes sociales.
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Fuentes
- “VENEZUELA: PRESENTE Y FUTURO | NICOLÁS MÁRQUEZ Y VICENTE MASSOT”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 08/01/2026 (minutos citados: 1:45, 4:23, 4:43, 8:11, 11:17, 13:00, 13:37, 14:58, 17:14, 21:03, 23:37, 25:08, 26:31, 33:11, 34:40, 36:46, 38:47, 39:46, 48:58, 49:36, 53:32, 56:25, 57:11, 57:20, 59:24, 1:04:06, 1:07:28, 1:15:14, 1:19:54, 1:22:03, 1:31:02).
- Vicente Massot, La física política