Gramsci, el teórico de la revolución cultural: Márquez conversa con Cristian Moreno
Nicolás Márquez recibió al politólogo Cristian Moreno, autor de un libro sobre Antonio Gramsci, para repasar la vida del dirigente comunista italiano, sus conceptos de hegemonía, sociedad civil e intelectual orgánico, y su influencia en la Argentina.
Nicolás Márquez dedicó un programa de su canal a una figura que, según admitió, nunca había tratado a fondo: Antonio Gramsci, el dirigente comunista italiano a quien muchos consideran el padre de la revolución cultural. Para hacerlo invitó a Cristian Moreno, licenciado en ciencia política, durante años presidente de Estudiantes por la Libertad en América Latina, integrante de la Fundación Faro y autor de La perversión que se vendió como ideal. Antonio Gramsci, publicado en mayo de 2025.
Márquez explicó que había temas de la revolución cultural ya abordados en el canal, como la Escuela de Frankfurt o los pensadores franceses, pero que con Gramsci faltaba un especialista que lo hubiera estudiado. Durante casi una hora y media, la conversación recorrió la biografía del italiano, sus conceptos centrales y la manera en que, según ambos, sus ideas llegaron a la política latinoamericana.
Una vida entre la pobreza, la cárcel y el partido
Moreno contó que Gramsci nació en Cerdeña en enero de 1891, en una familia golpeada por el encarcelamiento del padre, y que pasó una infancia y una juventud de grandes privaciones. Para el autor, ese resentimiento familiar y la brecha entre el norte y el sur de la Italia recién unificada ayudan a entender su pensamiento. En Turín, donde estudió letras, un hermano mayor lo acercó a la bibliografía marxista en pleno auge de los consejos de fábrica.
Uno de los datos que más sorprendió a Márquez fue la cercanía inicial con Benito Mussolini: según Moreno, Gramsci escribió en la prensa socialista cuando Mussolini era una figura de ese partido y llegó a defender su posición ante la Primera Guerra Mundial. Más tarde fundó el Partido Comunista de Italia, dependiente de Moscú, quedó a cargo de la secretaría general casi por descarte y fue elegido diputado. Encarcelado por el régimen fascista desde 1926, escribió en prisión los Cuadernos de la cárcel, un material desordenado y fragmentario que, explicó Moreno, cada editor organizó a su manera.
Hegemonía, sociedad civil e intelectuales orgánicos
El núcleo de la charla fue conceptual. Moreno explicó que, a diferencia de Marx, que ponía el acento en la estructura económica, Gramsci se concentró en la superestructura: la educación, los medios, la cultura, la religión y, sobre todo, la sociedad civil, a la que veía como "la trinchera avanzada del Estado" en Occidente. Quien conquistara la sociedad civil, sostenía Gramsci según su lectura, terminaría quedándose con el Estado.
Para esa tarea, Gramsci pensaba en el intelectual orgánico, formado para repetir una línea y no para pensar libremente, a diferencia del intelectual tradicional. La hegemonía, en esta lectura, es una dominación que no necesita coerción porque se instala como sentido común: consignas que se repiten hasta que la gente las asume como propias. Márquez planteó una duda sobre esa figura:
Habría que ver hasta qué punto cuando alguien está metido en una estructura sigue siendo un intelectual o pasa a ser un propagandista.
Nicolás Márquez, minuto 44:34
Márquez también contrastó dos lecturas del italiano: la de Vicente Massot, que lo considera el marxista más brillante del siglo XX, y la de Agustín Laje, que lo ve más como un periodista que no terminó de interpretar a Marx. Moreno respondió que Gramsci era una persona muy inteligente, aunque, a su juicio, "lo hicieron grande" quienes lo leyeron después.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoLa Iglesia como objetivo
Márquez preguntó por la Iglesia católica, que según su lectura figuraba entre las prioridades de Gramsci. Moreno explicó que el italiano se veía a sí mismo como una suerte de Lutero de su tiempo y que no buscaba destruir la Iglesia desde afuera sino infiltrarla, como a cualquier otro espacio de la sociedad civil, porque reconocía su enorme capacidad para formar a las personas. Ante la pregunta de si podía considerarse un padre involuntario de la teología de la liberación, el autor señaló que en su libro dedica un anexo a trazar esa línea entre Gramsci y los teólogos de la liberación. Márquez ya había explicado en 2017 por qué, a su juicio, la revolución cultural apunta a la Iglesia y a la familia.
Del olvido al manual de instrucciones
Gramsci murió en 1937, pocos días después de salir de prisión, y su obra quedó relegada durante décadas. Moreno sostuvo que la izquierda volvió a él tras la caída del Muro de Berlín, cuando la fórmula marxista clásica parecía agotada, y que figuras como Álvaro García Linera, vicepresidente de Evo Morales, lo estudiaron a fondo. Según el autor, la idea de una "guerra de trincheras" y una "batalla de posiciones" pensadas a largo plazo terminó funcionando como un manual de instrucciones. Agregó una hipótesis propia: que el "príncipe moderno", el partido educador que imaginaba Gramsci, hoy podría encarnarse en organismos supranacionales.
No hay reconocidos herederos intelectuales de Gramsci, sin embargo, muchos piensan como Gramsci.
Cristian Moreno, minuto 1:11:03
Gramsci en la Argentina
Para Moreno, la influencia gramsciana es mayor en la Argentina que en otros países de la región, y la matriz política del kirchnerismo, con su apuesta por los medios, la universidad y la repetición de consignas, tiene, según su análisis, mucho de gramscismo aunque sus dirigentes no lo citen. Distinguió además entre la batalla cultural, que a su juicio la Argentina ya dio, y la batalla política que viene, y advirtió que muchos dirigentes de distintos partidos salieron del mismo sistema educativo.
Márquez, en cambio, marcó un límite histórico: dudó de que la guerrilla de los años 70 se inspirara en Gramsci, porque buscaba tomar el poder por las armas y conservaba posiciones tradicionales en materia de familia, mientras que, como resumió, "Gramsci creía en una revolución que apuntara a cambiar el sentido común de los habitantes".
Al cierre, Moreno explicó que el libro, de unas 150 páginas, es fruto de cinco años de estudio y está escrito para que cualquier lector pueda seguirlo, con ocho capítulos sobre Gramsci y anexos sobre la sociedad civil y la Iglesia. Márquez lo calificó como un trabajo necesario y original dentro de la batalla cultural.
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Fuentes
- “Gramsci, el padre de la agresión cultural. Nicolás Márquez y Cristian Moreno”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 20/06/2025 (minutos citados: 1:25, 4:43, 9:51, 21:38, 24:28, 35:21, 40:50, 42:49, 44:34, 50:33, 52:05, 53:42, 55:15, 58:20, 1:00:18, 1:02:17, 1:05:45, 1:11:03, 1:15:15, 1:18:08, 1:21:51, 1:26:11).
- Cristian Moreno, La perversión que se vendió como ideal. Antonio Gramsci
- Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel