Batalla cultural

La izquierda “exhibe relato”: Márquez en Chile, de Allende al Foro de San Pablo

En una entrevista chilena de fines de 2022, Márquez parte de su libro sobre Allende para explicar por qué la izquierda gana la batalla del relato, el peso de los organismos internacionales y qué derecha hace falta.

Nicolás Márquez
Nicolás Márquez · 6 min de lectura

A fines de 2022, de regreso en Chile para presentar la tercera edición de La dictadura comunista de Salvador Allende, Nicolás Márquez dio una entrevista de una hora para un programa chileno. La conversación partió del libro, pero pronto se abrió hacia un tema más amplio: por qué la izquierda gana la disputa por el relato, qué papel juegan los organismos internacionales y el Foro de San Pablo, y qué tiene que hacer una derecha que, según él, reaccionó tarde y de forma desordenada.

Márquez contó que acababa de llegar de México, donde había pasado más de un mes, y que esa misma semana tenía un acto en Santiago y presentaciones en ciudades del sur. La entrevista se dio pocos meses después del plebiscito que rechazó la propuesta de nueva constitución.

Por qué Allende, y por qué ahora

Márquez explicó que siente admiración por Chile desde que tiene uso de razón: el país, dijo, salió de la ruina de la Unidad Popular y creció durante casi cuarenta años con una política de Estado que se mantuvo a través de gobiernos de distinto signo, algo que como argentino usaba como argumento. Los episodios de 2019, el desinfle de la derecha y una socialdemocracia que se dejó correr por izquierda lo convencieron de que era el momento de dedicarle un libro a Allende, porque a su juicio las nuevas generaciones chilenas fueron engañadas sobre ese período.

Para explicar cómo se impone un relato, recurrió a una frase de Charles Maurras en Mis ideas políticas que, según dijo, lo marcó para siempre: un error y una mentira que nadie se tomó el trabajo de desenmascarar terminan adquiriendo poco a poco la autoridad de lo verdadero. Leyó en ella una dosis de autocrítica para su propio sector.

“Es una herramienta política, al no poder exhibir otra cosa, exhiben relato.”

Nicolás Márquez, minuto 8:01

Según Márquez, la izquierda apunta a la emoción con relatos épicos y héroes fabricados, mientras borra de su historia las muertes que, sostiene, produjo el comunismo en el poder. Del otro lado, durante la Guerra Fría la disputa era económica y, cuando cayó la Unión Soviética y la pelea se volvió cultural, los sectores enfrentados con la izquierda no se prepararon y terminaron comprando sus relatos.

Una derecha economicista

Consultado sobre la centroderecha chilena, Márquez le atribuyó un alto grado de culpa: fue la que puso a Chile en el primer lugar de América Latina, pero no vio venir la hegemonía cultural de la izquierda y la menospreció. La izquierda, en cambio, armó el Foro de San Pablo, se llenó de intelectuales, tomó las universidades e inundó las librerías con su versión. Señaló que los líderes de la derecha suelen ser economistas, y puso como ejemplo a Javier Milei, a quien celebró.

“Pero no hemos construido periodistas, literatos, sociólogos y historiadores.”

Nicolás Márquez, minuto 11:29

Sobre el libro, resumió su tesis: durante la Unidad Popular hubo, según él, una dictadura autoritaria que iba camino a una totalitaria, con presencia de agentes extranjeros, persecución a periodistas y desconocimiento de la propiedad privada. Recordó que en 1973 la Corte Suprema, la Contraloría y el Congreso declararon que el gobierno se había apartado de la legalidad, y citó la respuesta de Allende a la Corte, que reproduce en el libro, como una confesión. Entre las fuentes mencionó el Archivo Mitrokhin, en el que, según Márquez, consta el financiamiento soviético a Allende; los libros del filósofo chileno Víctor Farías, y los archivos que le facilitó Juan Bautista Yofre, quien trabajaba en la embajada argentina en esa época.

Mirá la entrevista completa: Márquez en Chile, del libro sobre Allende al Foro de San Pablo.

La nota es un resumen. La charla completa está en el video.

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Organismos internacionales y una nueva derecha

Ante la pregunta de dónde nace la revolución cultural, Márquez explicó que, cuando pensadores de izquierda advirtieron que la lucha de clases no prendía en sociedades prósperas, buscaron destruir la civilización occidental por la vía cultural. Mencionó a la Escuela de Frankfurt, a Gramsci, a Foucault y a Derrida, y a pensadoras feministas como Simone de Beauvoir y Judith Butler. A su juicio, la izquierda trasladó el viejo esquema de opresores y oprimidos del plano económico al cultural.

Coincidió con la entrevistadora en que los organismos internacionales —mencionó a la ONU, la OEA y el Banco Mundial— y grandes fundaciones de apariencia filantrópica empujan agendas casi idénticas en todos los países: leyes de género, de cupo y otras normas estandarizadas. Su objeción central es democrática: nadie votó a esos funcionarios, y sin embargo, sostuvo, gobiernan por encima de los Estados soberanos y del votante.

Frente a eso, reclamó una nueva derecha con tres componentes: uno conservador, que entienda que la tradición tiene que estar al servicio del progreso; uno liberal, de defensa de la propiedad y la libre iniciativa, y uno patriótico, de defensa de la soberanía. Como ejemplos mencionó a Giorgia Meloni, Vox, Viktor Orbán y Polonia, y, para algunos, a Milei. Sobre Chile, opinó que la oposición no estaba sabiendo capitalizar el triunfo del rechazo, aunque pidió paciencia: hay una reacción desordenada e inorgánica, dijo, pero hay una reacción.

El Foro de San Pablo y el narcotráfico

Márquez describió el Foro de San Pablo como una creación de Fidel Castro tras la caída del Muro, cuya logística, según su relato, quedó a cargo de Lula. De ese espacio, dijo, surgieron los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros. La breve primavera de gobiernos de centroderecha en la región duró, a su juicio, lo que un suspiro, y la izquierda volvió más radicalizada; hoy el Foro se habría reconvertido en el Grupo de Puebla. A su entender, el corazón de la izquierda latinoamericana ya no es Cuba ni Venezuela, sino Brasil.

Consultado como especialista en terrorismo, explicó cómo, en su análisis, las guerrillas que subsistieron en Colombia y Perú se asociaron con el narcotráfico hasta desplazar a sus antiguos patrocinadores. Criticó el acuerdo de paz firmado con las FARC en La Habana y señaló a México, Colombia y Bolivia como los países donde el narcotráfico pesa más; a Chile no lo ubicó en ese nivel.

La disputa por el pasado

Al final, a propósito de la campaña de medio término en Estados Unidos, Márquez observó que los republicanos empezaron a dar una pelea más integral, que ya no es solo económica.

“La disputa por el pasado es parte de la batalla cultural.”

Nicolás Márquez, minuto 58:57

Explicó que, sin hablar como teólogo, los Diez Mandamientos condensan los cimientos de la civilización occidental: la propiedad, la familia, las jerarquías naturales y el apego a la verdad. Contó también que José Antonio Kast le presentó el libro y que diputados chilenos lo usaron en sus discursos. Sobre los medios, dijo que el único espacio tradicional que tenía se le canceló al conocerse el tema del libro, pero que no le preocupa: cada vez menos gente mira televisión o lee diarios, y el libro, según contó, vendió miles de ejemplares en Chile gracias a las redes y a una difusión artesanal.

Fuentes

  1. “La importancia del RELATO en la Batalla Cultural | Nicolás Márquez”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 28/11/2022 (minutos citados: 2:45, 4:00, 5:35, 6:57, 7:23, 8:01, 9:20, 10:00, 11:17, 11:29, 13:45, 14:38, 15:41, 24:01, 25:04, 29:12, 31:14, 34:01, 35:19, 35:30, 37:09, 42:49, 44:23, 45:31, 47:44, 51:38, 53:06, 55:23, 58:57, 59:52, 1:00:30, 1:02:21, 1:03:34, 1:04:24).
  2. Charles Maurras, Mis ideas políticas
  3. Christopher Andrew y Vasili Mitrokhin, El Archivo Mitrokhin
  4. Víctor Farías (libros sobre Allende)