“Un populismo sin dinero es un populismo impopular”: Márquez analiza la victoria de Alberto Fernández
Días después de las elecciones de 2019, Márquez conversó con la periodista Ana María Serrano sobre el presidente electo, los condicionamientos de Cristina Kirchner, el fracaso de Macri, las causas judiciales y la falta de un partido de derecha.
A pocos días de las elecciones presidenciales de octubre de 2019, en las que Alberto Fernández derrotó a Mauricio Macri, la periodista Ana María Serrano entrevistó a Nicolás Márquez en su programa Análisis Mundial, un espacio de noticias internacionales. La conversación, publicada el 12 de noviembre de 2019, giró alrededor de una pregunta: qué tipo de presidente sería Fernández, condicionado por la crisis económica, por una oposición fortalecida y por la propia Cristina Kirchner, su compañera de fórmula.
Un gobierno que no cambió la herencia
Márquez no salió en defensa de Macri. Para él, su gobierno fue “francamente malo”: una gestión de centro progresista que no modificó la herencia del kirchnerismo —estatismo, impuestos agobiantes, subsidios y clientelismo— y que no hizo ninguna reforma de fondo. Por eso, sostuvo, le entrega a Fernández un país peor que el que recibió. Días antes, en un mensaje grabado tras la elección, Márquez había hecho su balance del gobierno saliente.
El repunte de Macri desde las primarias lo explicó por el miedo al regreso del kirchnerismo. No alcanzó para ganar, pero dejó un Congreso equilibrado, y eso, según Márquez, es “un buen dato”: el kirchnerismo no podrá reformar la Constitución ni avanzar sobre las instituciones con facilidad.
Un presidente condicionado
Lo más llamativo de la elección, para Márquez, fue el armado de la fórmula: Cristina Kirchner, por el rechazo que despertaba en la opinión pública, se corrió a la vicepresidencia y eligió al candidato a presidente.
Yo diría que es la primera vez en la historia de la política argentina y probablemente mundial en la cual el vicepresidente coloca a su presidente.Nicolás Márquez, minuto 6:49
De ahí que Fernández llegara, según su análisis, con tres condicionamientos: la crisis económica, la buena elección de Macri y la propia Cristina Kirchner, que lo rodeó de gobernadores, diputados y senadores de su confianza. La incógnita, dijo, era si sería un presidente autónomo o un “presidente títere”.
Cuando Serrano recordó los casos de Rafael Correa y Lenín Moreno en Ecuador o de Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos en Colombia, Márquez matizó. Fernández, recordó, fue jefe de Gabinete de los Kirchner y durante diez años criticó con dureza a Cristina; no lo ve como una figura manipulable sino como “un político de raza” que intentará darle a su gestión una impronta propia. Las preguntas abiertas, para él, eran dos: si podría lograrlo y hacia qué lado se despegaría, en un peronismo de “ideología fluctuante”, que con Carlos Menem gobernó en clave de derecha y con el kirchnerismo junto al proyecto bolivariano.
La nota es un resumen. La charla completa está en el video.
Ver el video completoUna derecha sin partido
Para Márquez, Macri nunca encabezó un gobierno de derecha: en un país “muy corrido hacia la izquierda”, gobernó para congraciarse con sectores que no lo votaron. Lo definió como socialdemócrata, frente a un kirchnerismo que asimila a una izquierda de tipo chavista. “En la Argentina existe un votante de derecha, lo que no existe es un partido de derecha”, resumió, y aclaró que lo decía “con dolor”, porque cree que a la democracia le hace bien que haya una derecha y una centroizquierda. Márquez se había hecho esa pregunta en julio de 2018, en ¿Falta un partido de derecha en la Argentina?
La fiesta que no se repite
Según Márquez, el kirchnerismo pudo sostener su populismo gracias a precios de las materias primas muy superiores a los de 2019 —la soja, dijo, valía cuatro veces más y el petróleo cinco—: una bonanza transitoria que Fernández no tendrá.
Un populismo sin dinero es un populismo impopular.Nicolás Márquez, minuto 10:38
Sobre los mercados, recordó que tras las primarias el dólar pasó de 40 a 60 pesos por el miedo al regreso del kirchnerismo, y que después de la elección general la reacción fue mesurada. Los sectores que votaron al kirchnerismo, sostuvo, esperan volver a “aquella fiesta” de doce años, algo que considera irrepetible en las condiciones económicas de la Argentina.
Las causas judiciales y el gabinete
Serrano preguntó por el futuro de las causas de corrupción que involucran a Cristina Kirchner. Márquez reconoció que durante el gobierno de Macri hubo detenciones de exfuncionarios kirchneristas, como el exvicepresidente Amado Boudou, pero señaló que la expresidenta, con trece causas abiertas según su cuenta, no fue detenida, algo que atribuyó a un cálculo electoral de Macri, que según su lectura prefería competir contra ella. Con jueces federales que, a su juicio, fallan según el gobierno de turno, y con Cristina Kirchner al frente del Senado y amparada por sus fueros, dijo tener poca esperanza de que esos procesos llegaran a buen puerto.
Al cierre, ante los primeros nombres del gabinete —dos del kirchnerismo más representativo y dos moderados cercanos a Fernández—, Márquez describió al presidente electo como un gran equilibrista y dejó planteada la pregunta que, a su juicio, definiría el período: “Vamos a ver cómo evoluciona, si él se va a deshacer del kirchnerismo o si el kirchnerismo se va a deshacer de él”.
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Fuentes
- “Análisis Mundial con Ana María Serrano Nicolás Márquez abogado y analista político”, canal de Nicolás Márquez, publicado el 12/11/2019 (minutos citados: 3:41, 4:39, 4:52, 5:03, 5:12, 5:51, 6:16, 6:28, 6:49, 7:10, 7:22, 8:35, 8:58, 9:03, 9:22, 10:00, 10:38, 11:00, 12:35, 13:16, 13:58, 14:08, 15:13, 15:44, 15:52, 16:29, 17:24, 19:01, 19:20, 20:12, 22:55, 23:26, 23:39).